Economia Real ®

Hacer las cosas bien… pero cuándo y dónde se debe.

No me quiero poner pedante, pero hoy empiezo con un proverbio chino que he leído y me ha hecho pensar. Se lo comenté a un compañero de trabajo y arqueó una ceja, suspiró profundamente y me dijo: -“Como en nuestra empresa…”
Dice así: “Es preferible realizar una buena acción cerca de casa que ir muy lejos a quemar incienso “.
Quiero  reflexionar sobre las actitudes de muchos de nuestros directivos que en muchas ocasiones llevan a cabo iniciativas sociales en pos de grupos desfavorecidos,  o promueven  acciones a favor de que sus comités de dirección y todos los componentes  lleven  a cabo iniciativas sociales de tal o cual calado, que por supuesto se publicitan al máximo.
Todo esto es loable y está muy bien,  pero llevando a cabo estas iniciativas, se “distraen” de hacer el bien día a día con sus recursos humanos y con los ambientes de la empresa en los que estos tienen que trabajar. Que nadie se engañe, no estoy en contra de las iniciativas que se enmarcan dentro de la responsabilidad social corporativa u otros ánimos,  pero  quiero destacar que es peligroso buscar nuevos horizontes en forma de ayudas, iniciativas, etc. y olvidarse   de lo mucho que se puede y se debe  hacer de manera  inmediata en la organización. Porque, que no se nos olvide, la caridad empieza por uno mismo, por nuestras organizaciones.
Y no hablo de caridad económica, porque muchas veces es más importante la caridad “emocional”. No lo sé, no quiero hacer demagogia, pero a muchos directivos ( fundamentalmente masculinos, la verdad),  les cuesta empatizar, apoyar, entender-se con su gente. Lo cual enmascaran con esas iniciativas/ actividades que refiero más arriba. Yo estoy convencida que ser “caritativo emocionalmente” con tu gente, dedicarles tiempo, empatía, …   es muy probable que se traduzca directamente en incrementos en la cuenta de resultados de tu organización. Esto, si  lo vemos desde un punto de vista egoísta.
Pero también me atrevería a decir que incluso es una obligación. Porque en la actualidad en todas nuestras organizaciones nuestra cuenta de resultados es complicada, y  en muchos casos  no tiene suficiente fuelle para poder aguantar el futuro, que es incierto. Si la gente se motiva, está más feliz, se enorgullece de pertenecer a la empresa, se apiña,… tendremos más posibilidades de sobrevivir y de mejorar esa cuenta de resultados.  Y para eso es mejor quemar el incienso en casa, no enmascarar con la quema del incienso lejos la inacción, el pasotismo, en definitiva la falta de liderazgo  dentro. Yo creo que hay que empezar desde ya…

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