Economia Real ®

Liderazgo y humildad

Acabo de leer una entrevista que le ha hecho el diario Marca a Zeljko Obradovic. Para el que no lo conozca, se trata del entrenador de baloncesto más laureado actualmente en Europa, ya que ha ganado con cuatro equipos hasta 6 copas de Europa de este deporte.

Me ha llamado la atención que, pese a su probado magisterio en este campo, el redactor pone en boca de este entrenador una frase en la que dice:- “Si crees saberlo todo, al día siguiente estás muerto”. Dándole una vuelta: Si no aprendes cada día algo, estás muerto. A ello suma una confesión: -“Lo más importante era convencer a mis jugadores de que teníamos posibilidades de eliminar al Barcelona.” (Recordemos, el actual campeón, que se jugaba en esta eliminatoria poder revalidar el título en su propia cancha).

 

Por ello, y sin llegar a ese dramatismo en el que a veces nos envuelve el lenguaje deportivo, esta semana quiero reflexionar sobre estos dos puntos de manera breve. Es lógico pensar en este líder, curtido en mil batallas, con un currículum realmente apreciable pero demostrado a la vez, con un reconocimiento dentro de su profesión en el que colegas, adversarios y pupilos coinciden, como una persona que domina todos los campos de su profesión, capaz de aplicar una solución acertada para cada problema que le surge en el día a día, y con una clara orientación al resultado y con éxito. En esto podemos coincidir todos. Pero, lo que no vemos es que, tras esa fachada, existe un trabajo metódico, dedicación, horas,…etc y además por lo que nos dice un afán de conocimiento nunca satisfecho¡¡¡

Lo dice el propio protagonista de esta historia, él trata de aprender algo nuevo cada día… Impresionante, un líder en su campo con la suficiente humildad para decir públicamente que su afán es aprender algo nuevo cada día…..

Qué bueno sería poder tener ese afán, esas ganas, esa fuerza interior para poder ilusionarnos cada día con un nuevo conocimiento. ¿No iríamos todos más contentos a trabajar si nuestro entrenador, nuestro jefe, fuese capaz de transmitirnos ese ideal? ¿No irían a trabajar mucho más motivados nuestros equipos si nosotros pudiésemos transmitir ese “skill”? ¿No seríamos mejores líderes si tuviésemos esta capacidad de transmitir y de llevar a cabo ese propósito?

No es cuestión de humildad, capacidad de trabajo, ansia de conocimiento… o sí, pero seguro que es algo más que eso, es un plus añadido, es una capacidad mayor, es algo más sublime, y el buen líder, el que debe conducir las naves de nuestras empresas del siglo XXI a un buen puerto debe manejar esta disciplina, sin lugar a dudas.

Estoy absolutamente convencido que el día en que Obradovic consiguió convencer a los suyos para que uno a uno interiorizase la capacidad de derrotar un enemigo mayor (en definitiva obtener un resultado por encima de sus posibilidades, un objetivo ambicioso, más allá de lo que usualmente conseguimos en nuestro día a día en nuestras empresas), cada uno de sus colaboradores tenían asimilada la capacidad de aprendizaje de su líder y cómo se la había demostrado y transmitido con su ejemplo.

Desde hoy tomemos el reto de Obradovic, seamos ejemplos ante nuestros colaboradores de nuestro afán por aprender algo nuevo cada día, en definitiva de ser un poquito mejor día a día. Esos “muchos poquitos” puestos unos detrás de otros seguro que serán semillas que germinen en nuestros entornos de las empresas y con ello contribuiremos en una “mucho” a la mejora global. Pongámonos pues a ello.

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