Economia Real ®

Los riesgos que corre el (intra)emprendedor. (II)

Hace unos días enumerábamos algunos de los riesgos que debe conocer aquel que decide llevar a cabo una iniciativa (intra)emprendedora, y cambia casi todo a su alrededor (familia, empresa, él mismo…). Es importante que los conozca, los valore, evalúe y medite para tomar la decisión de manera correcta. Hoy seguimos con esa lista.

 

 

Así, marcaríamos un cuarto riesgo: la iniciativa, cuando es intraemprendedora puede afectar a toda o gran parte de la organización tal y como está articulada hasta ahora. Es algo que nuestro protagonista debe tener en mente a la hora de efectuar peticiones, iniciativas e incluso logros. Si la iniciativa prospera, y altera los equilibrios de poder dentro de nuestra empresa: ¿cómo afectará a los que se han embarcado en ella? ¿y a los que se han quedado fuera? ¿o al propio futuro de la compañía? Es importante tenerlo en mente e incluso realizar “test” sobre esas situaciones. En este sentido los “Business Angels Emocionales” a los que ya nos hemos referido en otras ocaciones son muy necesarios.

Le sigue el problema de la(s) persona(s) de las que se rodee en su nueva aventura. En gran parte el éxito puede venir por el lado de los apoyos que el (intra)emprendedor tenga y cómo las gestione. También gran cantidad de problemas pueden venir por aquí. No quiero entretenerme en este punto porque merece un artículo por sí solo.

El quinto problema que traigo a colación es el de la sostenibilidad del nuevo negocio o de la nueva línea de producción dentro de la empresa. Contraeremos un riesgo muy grande si el (intra)emprendedor no es consciente de la duración del nuevo proyecto. Y no sólo siendo conscientes, sino previendo y evaluando las posibles salidas, gestiones y futuras contingencias de la iniciativa.

Tengamos en cuenta que afectan a muchas personas y a múltiples situaciones (algunas veces colaterales) que en más de una ocasión se hacen “ingobernables” desde nuestra capacidad. En definitiva, la irracionalidad, el libre albedrío y la incertidumbre existen, ante esto sólo podemos aplicar buena gestión y una adecuada toma de decisiones.

El sexto, y último riesgo que traigo aquí es el de la toma de la iniciativa por parte del (intra)emprendedor como algo “personal” y no “profesional”. Es muy loable que un proyecto al que he dedicado muchas horas, ilusiones, desvelos, y que haya visto nacer desde “cero”, sea para mí “especial”, le tenga, por decirlo de alguna manera, cariño. Pero, de esto al autoengaño hay una línea muy fina.

Por muy “proyecto mío “ que sea, debo de tratarlo desde un punto de vista “profesional”, no es mi hijo o un familiar, es un proyecto “profesional” y como tal debo de tratarlo , tanto desde el punto de vista de dedicación, duración, expectativas, futuro… (Me autoengaño, por ejemplo, si creo que puedo seguir con ello, y su futuro está comprometido, si me compromete a mí y/o a mi organización, deberé cerrarlo y afrontar las consecuencias).

Hay de hecho muchos más riesgos, problemas y retos a la hora de llevar a cabo una iniciativa emprendedora, aunque no los hayamos traído aquí. Pero como conclusión, quiero decir que son más importantes las satisfacciones que da el llevarla a cabo, este platillo de la balanza “pesa más”, ese es el común denominador que todos los (intra)emprendedores con los que hemos trabajado nos han confesado. Por eso, hoy más que nunca, una vez que somos un poco más conscientes de las situaciones a las que nos enfrentamos, ya sólo me queda pediros a los demás que aceptéis el reto, porque nos va mucho en ello.

 

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